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Tag Archives: materialismo dialéctico

Marxismo en el siglo XXI

Las tesis del año 17

I. Supuestos básicos

1. El Estudio de la Historia deben ser realizado en función primordial de sus componentes materiales, sin olvidar que existen bajo tal nombre también elementos no sólidos. No confundir con el materialismo positivista. Los sistemas simbólicos, los conceptos, lo jurídicos, etcétera, son elementos que se derivan directamente de lo material en tanto que portados en el entendimiento de seres humanos claramente materiales. Al incidir en su conducta no deben nunca ser dejados fuera de la consideración. Pero los mismos deben estudiarse conjuntamente con las condiciones materiales específicas en las que surgen, en las que se desarrollan y en las que dejan de estar vigentes.

2. El estudio materialista de la historia, el Materialismo Histórico, permite comprender los procesos de largo plazo de la historia humana. El estudio de dichos procesos es lo que conocemos como Materialismo Dialéctico, ya que estudia la forma en que las cosas se van desarrollando las unas a partir de las otras. El materialismo dialéctico brinda la justificación epistémica del materialismo histórico, y al mismo tiempo compone su propia justificación. La misma no debe comprenderse al modo de las verdades aristotélicas, con su constante exigencia de un tercer hombre, sino que se constituye a la vez en la justificación y el problema.

3. Todos los procesos estudiables se basan directa o indirectamente en la acción humana, especialmente en el trabajo humano. El trabajo es la mediación entre el mundo y el hombre. O dicho de un modo más claro, el hombre se constituye en tal al alienarse del mundo mediante la doble negación del trabajo. O dicho nuevamente al revés, el mundo es lo existente, la physis, el conjunto de todo lo que existe. De ese todo una parte actúa transformando otra parte de él, pero al transformarla, ella misma es transformada. Esto supone una doble negación, se le niega al mundo que una parte sea parte del mundo, pero se le niega a la parte que sea el mundo. De ello surge la particularidad de ser hombre. El homo sapiens se hace hombre en el trabajo.

4. La apropiación de trabajo de unos grupos humanos por parte de otros grupos humanos conduce a la existencia de clases sociales. Por ello las clases se definen por su relación con el trabajo. Las clases sociales tienen una relación necesariamente antagónica, pero también necesariamente dialéctica. Cuando un grupo se apropia del trabajo de otro, deja de integrar una sociedad unida y se crea en la apropiación como clase. Pero al hacerlo, crea a la clase desposeída como clase a su vez. Las clases sociales se desarrollan desde ese momento a través de los conflictos por la apropiación del fruto del trabajo. Dicho conflicto se desarrolla constantemente desde que comienza y sólo puede terminar si no existieran clases sociales. Dicho estado de cosas sólo puede darse cuando una clase social derrota en la lucha a las restantes y al imponerse reunifica la sociedad.

5. En las sociedades capitalistas la apropiación asimétrica del trabajo se produce a través de la fetichización de la mercadería. La mercadería deja de ser la presencia real de trabajo y materia prima, para desarrollar variaciones de valor aparentemente arbitrarias, pero que son la expresión de las fuerzas sociales en acción, imponiendo el dominio y la explotación sistemática no sólo de los trabajadores que directamente son expoliados mediante la plusvalía, sino de las grandes masas a nivel incluso planetario. La fetichización de la mercadería se expresa con claridad -ideológicamente- en el vocabulario de las Bolsas de Valores, en dónde, por ejemplo, el petróleo “sube” o “baja” como si fuese una persona que pueda moverse. A la inversa, las personas se convierten en “capital humano” y su trabajo se vende como “mercadería” y no como una fuerza de creación humana y de realización de lo humano. En estadios recientes ha llegado la conversión en mercadería de la moneda, de la imagen, de los conceptos.

II. Necesidades de desarrollo teórico

1. Es imprescindible el desarrollo de una gnoseología dialéctica, que comprenda que el error no es una falencia del conocimiento sino una necesidad básica de su existencia. Tal gnoseología debería considerar al conocimiento no como un acontecimiento en la mente de un uno que conoce, sino como una produción social e histórica colectiva concreta.

2. La misma implica el desarrollo de una Teoría de la Verdad en la que la misma no es un valor inmutable sino algo en reallización constante, y en la que se impllica que toda verdad necesariamente dejará de serlo.

3. El desarrollo de una Antropología filosófica acorde con lo anterior en la que cada persona es una realización de una internalización de contenidos sociales resulta un corolario necesario a lo anterior.

III. Ubicación política.

1. El marxismo no fue nunca la obra de Carlos Marx, o de Marx y Engels. Siempre resultó del proceso de luchas colectivas que en Marx y Engels halla una primera y esclarecedora expresión teórica. El marxismo siempre debe estar en un proceso de constante desarrollo y transformación. En tal sentido se destacan los aportes de muchos autores a lo largo de su desarrollo.

2. Un riesgo constante es que dado la inevitable utilización de modelos organizacionales desarrollados en la esfera religiosa europea occidental, se busca conformar “canones” y “dogmas” y organizaciones que disciernen y castigan a los “herejes”. El marxismo debe asumirse a sí mismo como herejía (separación) perpetua so pena de perder en sí como corriente de acción política y teórica los componentes dialécticos que dice son su base y deberían ser siempre su método.

3. Durante los dos pasados siglos se vivieron diferentes luchas que alcanzaron diferentes resultados. Algunas de ellas cristalizaron en estados que aún perviven, y otras tuvieron un final. En ningún caso se logró superar plenamente la sociedad capitalista. La construcción local de estados que aplican algunos criterios socialistas no pueden verse como una victoria final acotada al estado en cuestión. El mundo funciona como sistema en el que los países imperialistas existen en su relación y por su relación con los países por ellos dominados. Por lo tanto todo estado socialista aislado está de antemano condenado al fracaso.

4. El socialismo para triunfar debe necesariamente ser internacionalista. Tal internacionalismo puede aceptar que circunstancialmente sea positivo fortalecer procesos en un solo país, pero a largo plazo tal política es suicida.

5. Las formas de organización y lucha política varían de acuerdo con la situación histórica de cada sociedad. Cómo criterio general sin embargo puede establecerse que resulta una necesidad política la existencia de un Partido. Todo Partido revolucionarió lo será en tanto tenga:

a. un análisis materialista de la instancia local y mundial

b. una estrategia para la toma del poder basada en a.

c. un conjunto de planes tácticos basados en b.

d. una organización para posibilitar lo anterior

e. tal organización deberá contar con una dirección que emana de sus bases.

f. el Centralismo Democrático es un excelente modelo de organizacón para tales partidos, pero nunca deberá transformarse en un modelo burocrático, o estar apropiado por oportunistas.

IV. Ubicación concreta

1. A 17 años del siglo XXI, en Uruguay, América del Sur, vivimos en una sociedad capitalista periférica. Ello implica que todo análisis que sólo considere la situación local incurrirá en un error de análisis de un “capitalismo incompleto”: el cuadro sólo resulta completo en función de considerar su inserción en el imperialismo a nivel planetario.

2. Desde los años 90 se vivió a nivel mundial un auge económico e ideológico del capitalismo sin precedentes desde el siglo XIX. Dicho proceso parece haber llegado a su fin. Durante el mismo el imperialismo fué protagonizado por la gran potencia imperialista contemporánea, USA, así como por la colectividad poliestatal llamada Unión Europea. Ellos entraron en una competencia creciente con estados emergentes, como la India y particularmente la República Popular China. Especialmente relevante es esta pugna ya que aunque muchos tenemos dudas significativas sobre el proceso revolucionario chino, el mismo es claramente un proceso que se cumple con lo establecido en III.5. Visto a la distancia puede temerse que lo consignado en f esté ocurriendo, pero no tenemos suficientes datos para afirmar o negar tal situación.

3. Así cómo China, otros estados -éstos dentro de diversos modos de organización capitalista- rivalizan con USA y la CE, especialmente India, Rusia, Brasil y Sudáfrica. En algunos de esos países se han producido avances en las luchas populares, pero en otros se halla en el poder camarillas de oportunistas y contrarrevolucionarios. En cualquier caso, son ellos, junto con Nigeria, los países que junto a USA y la CE tienen mayor población, y por lo tanto un potencial mayor de trabajo. De ahí se deriva que necesariamente ocuparán lugares relevantes en todo análisis político a futuro.

4. USA y la CE muestran claros signos de agotamiento de un modelo interno de bienestar que permitía mantener tranquilas a las masas explotadas en su interior a cambio de prestaciones financiadas con los recursos expoliados al tercer mundo. Tal crisis halla diversas expresiones política, que sería innecesario mentar. Nótese particularmente que cuando en una sociedad capitalista la contradicciones imperantes no se resuelven en un avance popular que se mueva en dirección al socialismo, se produce un giro aparentemente regresivo a modelos fascistas. Decimos “aparentemente” ya que en realidad no hay una regresión entre el capitalsmo liberal y el fascismo, sino un proceso de reorganización que a su tiempo relanza al capitalismo en su modo ideológico liberal.

5. Las acciones contra los gobieronos que implicaban avances del campo popular en América del Sur, se deben ver como parte de una acción contra Brasil. Brasil, por su masa de recursos materiales y el número de sus habitantes, necesariamente es la sociedad y el estado más importante en la región. Ningún voluntarismo puede soslayar ese hecho. Los avances en Venezuela o en Argentina, por no hablar de Uruguay, son menores con respecto a procesos del PT brasilero, con todas sus sombras incluídas. La defensa de lo ocurrido en la lucha contra las clases dominantes brasileñas, expresadas en la alianza entre la burquesía, los terratenientes, los estamentos militares y religiosos en ese país constituyen el más importante frente de lucha a nivel continental en este momento. Ello no quita mérito a otros procesos, pero es necesario tenerlo en perspectiva.

6. La recuperación del movimiento popular brasileño es crucial para la causa de la revolución continental.

7. En Uruguay los procesos de avance político que culminan en el primer gobierno del Frente Amplio se han detenido o extraviado en caminos laterales. Si bien en el segundo y en lo que va del tercer gobierno del FA han existido eventos positivos para el bloque popular, los mismos no pueden dejar de ser entendidos como avances que ocurren por fuera de un plan de lucha que apunta a una toma del poder. Son conquistas desorganizadas y caóticas, que aún siendo importantes, en su condición inorgánica no permiten el surgimiento de sinergias.

8. El giro a la derecha del poder Ejecutivo del Frente Amplio, en este segundo gobierno de Tabaré Vázquez, implica una traición al Frente Amplio por parte del Poder Ejecutivo, y a todo el pueblo uruguayo en su conjunto. Tal tración encabezada por Tabaré Vázquez se expresa en diferentes medidas antipopulares y en una política económica de administración de la crisis que no quiere acomenter riesgos sino que continúa apostando por el modelo socialdemócrata de la CE, esto es, por una variante del capitalismo liberal que utiliza retórica socialista cuando le conviene e instaura medidas de apoyo social para atenuar las crisis emergentes.

9. El giro a la derecha del Frente Amplio era un fenómenos predecible y hasta normal. Ante la bancarrota política e ideológica de los Partidos Tradicionales en un país cuya tradición simbólico-política inhibe los partidos repentistas, era inevitable que los sectores socialdemócratas siguieran un curso similar al del PSOE español, que hace años es claramente un partido político de derecha. Ello no inhabilita al Frente Amplio como experiencia política ni lo torna caduco. Lo que hace es establecer claramente la diferencia entre un Frente Amplio de las dirigencias políticas tecnocráticas profesionalizadas, y el Frente Amplio como elemento simbólico en la ideología popular. Ello no es algo nuevo en nuestra historia. Incluso en el siglo XIX los partidos tradiciionales solían escindirse entre “doctores” y “candomberos” o “el gauchaje”. Ello implica que aún no hemos conseguido hacer mella en el modelo ideológico político dominante en nuestro país.

10. La concepción de “gobierno en disputa” debe dar paso a una concepción de “disputa al gobierno”: sin abandonar los cargos técnicos, ni los cargos locales, los partidos revolucionarios deberían renunciar a todos los cargos pollíticos en el Poder Ejecutivo, y seguir en el Frente Amplio para señalar errores, y defender el proyecto democrático avanzado y popular. La no renuncia a los cargos en el poder ejecutivo constituye una actitud timorata u oportunista, según el caso.