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Monthly Archives: octubre 2007

Una reflexión sobre el lugar de la Ecología y de las desiciones que se toman en su nombre.

Cuando usualmente se habla de las desiciones que corresponden a el mantenimiento del medio ambiente, abarcos barados e el mar de aral eliminar la contaminación y todo este tipo de asuntos, se dice que estamos tomando desiciones en “ecología”.

Sin embargo, “ecología” es otra cosa, en sentido estricto.

Es la disciplina que estudia las relacione y equilibrios entre los seres vivos entre sí, y con su entorno.

De igual modo que cuando nos enfrentamos con la necesidad de decidir, por ejemplo, si ir con ropas ligeras o abrigadas no nos lleva a decir que estemos ante un problema de meteorología, cuando encaramos aquellas desiciones debieramos entender que no son desiciones “de” o “sobre” ecología, sino que son desiciones que toman en consideración lo que el conocimiento en ecología brinda, pero que corresponden a otra actividad humana.

Siguiendo con definiciones, una definición bastante estándar de economía sería que es la ciencia que estudia los medios para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos. En este caso, bien podríamos pensar que la “ecología” en el sentido de desiciones que tienen que ver con el mantenimiento del medio, con respecto a contaminación, etcétera, no es sino un enorme capítulo de la economía.

Se dirá que no puede haber “economía” sino hasta que previamente halla algo de lo que esta exista. Pero estaremos ante un falso dilema. Ese estudio previo es lo propio de la auténtica “ecología”. La “otra ecología” no podrá dejar de haber considerado que su rumbo es el de las disciplinas humanas, y por ello, lo que hace es siempre tomar en cuenta cómo los humanos nos vinculamos con ese medio base.

¡Y vaya si se le aplicará a lo “ecológico” -en la acepción que proponemos- aquello de “bienes escasos”!

Me adelanto a considerar una protesta: si relevamos la consideración de estos temas al domino de lo económico, lo hacemos pasto de los tecnócratas, que en su jerigonza inextricable harán de él como de tanta otra cosa, un galimatías.

Pues no.

Es que parto de la concepción que la economía, nunca es “una” disciplina. Como todas las humanidades -de las que es una- no es sino un campo disciplinar en dónde diferentes teorías disputan.

Por ello la economía siempre es Economía Política, esto es una comprención polítca, que por tanto describe las relaciones de poder reales y está inscrita como parte del desarrollo de las mismas, a un mismo tiempo.

Así, tendríamos una Economía Política y como un gran capítulo una Ecología Política.
Conseguir considerar de este modo estos temas no es menor, ni una mera tarea apuntada en una destreza terminológica.

No será sino mediante la consideración de la inscripción Económica y Política de la Ecología que podremos superar su intento por algunos de convertirla en un dogma de difusa claridad. Así, muchos de los reclamos que desde el norte llegan, no apuntan a mejorar realmente lo Económico/Ecológico Político sino a perpetuarse en un sitial de poder, a través de garantizar para otros las posiciones subordinadas.

Cuando se dice “detengamos la industrialización” se dice en realidad, “sigamos nosotros en poder de las industrias, y ustedes sigan produciendo materias primas”. ¿Porqué no se dice “desmontemos parcialmente la industrialización del norte y industrialicemos el sur?.

Abrir los ojos a esta realidad nos permitirá libremente hacer nuestras opciones, críticamente, sin ingenuidades.

Este artículo fue publicado en “Flax et Pango” en Bitácoras. Ahora lo traslado a este lugar, manteniendo la fecha de su publicación original.