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Monthly Archives: julio 2007

El lenguaje no sería un objeto de estudio filosófico sino en tanto algo que existe, como parte del aparato de interpretaciones que utilizamos para comunicarnos. Pero el lugar que ocupa en los estudios filosóficos no puede ser tan importante cuánto se le ha dado lugar en el pasado siglo.palabras

Tras leer un montón de mensajes sobre el lenguaje y su funcionamiento… me pregunto… ¿para qué esta discusión?.
Ayer en un intercambio de correos con Pablo Romero(1) él decía

La filosofía es siempre una crítica de la ideología y de las instituciones

Lo que no es por supuesto una forma de definir a la filosofía, pero si de ir señalando por dónde es que pasa cuando va caminando. Y yo le contestaba.

La Filosofía es la reflexión crítica sobre lo real, inscrita en una cierta tradición.
Entre otros temas, tiene que vérsela con la “ideología” -y digo ideología en el sentido de “falsa conciencia”-. Al vérsela con ella, discute su naturaleza y errores, pero también normatiza cómo producir mejor ideología.
Porque la ideología es una necesidad para la conducción cotidiana de una sociedad. Sin ideología… no puede haber vida en común en una sociedad compleja.
Las instituciones, yo las veo cómo una amalgama de dos elementos: la institución misma, como un cierto dispositivo superestructural -valga la conjución foucault/marx-; y por otro lado como una cierta realidad material, a la que llamo organización.
La filosofía no critica a la organización, eso lo hace la ideología. La filosofía si tiene una relación crítica con las instituciones, pero no en un sentido que la ubica por encima de las mismas: la filosofía en éste sentido ES una institución, pero es la institución que produce la instancia de retroalimentación sobre todas las otras.
Sólo en ese sentido la Crítica Institucional, que es también la Filosofía, tiene sentido. Y por eso las otras “instituciones” en este momento nos ningunean tanto…

Claro que aquí yo sí intento una definición de Filosofía, que en realidad me deja con gusto a poco. Pero que por ahora es la mejor que tengo.

Pero en cualquiera de esos casos, el lenguaje no sería un objeto de estudio filosófico sino en tanto algo que existe. Pero en tanto el lenguaje no es parte de lo real -como lo que existe materialmente con prescindencia de mi voluntad, distinto del real lacaniano, y por tanto conocible-, sino que el lenguaje es parte del aparato de interpretaciones que utilizamos para comunicarnos -o sea es parte de la realidad, como aquello que tiene cualidad de real, pero es distinto de lo real-, tiene un lugar en el estudio filosófico… pero un lugar que no puede ser tan importante cuánto se le ha dado lugar en el pasado siglo.

Siguiendo tradiciones edípicas, intento matar a nuestro predecesor siglo. Dejemos atrás el giro lingüístico, llevandonos algunas puntas de flecha que el mismo acuñó.

El lenguaje no es parte de lo real, ni es tampoco una institución, según el gusto de otros. El lenguaje es un medio de comunicación y expresión de pensamientos. No es más que eso.

Pero es antes que nada lo primero: Comunicación. La mayor parte del tiempo usamos el lenguaje en función de necesidades afectivas, informativas, etc. que apuntan a fijar nuestro lugar en la colectividad, y también a hacernos sentir bien en la misma. (Siempre que podamos sentirnos bien).

Sólo luego el lenguaje se convierte en expresión de pensamiento que intenta desentrañar la realidad de las cosas. Pero el lenguaje no puede desentrañar tal realidad, sino meramente ser su herramienta. Cómo la lógica.

Así, me hace recordar este tema a aquél impuesto medieval, el ban. En alguna época fué un impuesto que los que vivían debían pagar. Pero pasó su tiempo y quedó atrás, dejando el humo de la palabra “banal” que se ha ido cambiando de sentido… para expresar algo intrascendente.

Toda la filosofía del lenguaje, poco más que eso es. Algo que en su momento costó un pago, pero que ya pronto dejará totalmente de ser valiosa.

Conversemos pués, de temas más interesantes.
(1) Pablo Romero, filósofo uruguayo contemporáneo.

Este artículo fue publicado en “Flax et Pango” en Bitácoras. Ahora lo traslado a este lugar, manteniendo la fecha de su publicación original.