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1. Yo me constituyo en el Otro, el Otro es constituído por mí. Tal es la realidad inefable de nuestro aprendizaje, de nuestra constitución como individuos de una sociedad.
El el Otro el que me hace ser quién soy, yo no soy sino el Otro encarnado en un mí. Pero tal situación no se limita a una pasiva aceptación.
Yo a su vez imprimo mi Yo sobre aquél del Otro que es él siendo Yo.
Como el huevo y la gallina, pero con una diferencia que es algo más que un matiz

2. El Otro no es un Otro-Madre, ni un Otro-Familia. El Otro-Madre y el Otro-Familia operan a su vez en base a una constitución de Sí que proviene de otros Otro que les han antecedido.
Yo soy el Otro de una cierta tradición en mí.
Por tal entenderé un Sí, y de aquí en más hablaré del Sí.

3. Podríamos metaforear y decir que el Otro en mí es la patitura y que lo que hago no es sino interpretarla.
Para algunos tal rol, el de intérprete se transformaría en el de mero intérprete.
Pero el rol de éste no es simplemente el de elegir cómo decir lo dicho en la partitura. Su música se inscribe en la partitura, pero a su vez la recrea.
Cada ejecutante reescribe instantáneamente la partitura.

4. Así las cosas, la indefensión individual frente al Todo es manifiesta, pero también la necesidad del Todo por sus individuos constituyentes.
Recuérdese en todo momento que sin embargo no hablamos de una relación en pie de igualdad.

5. De acuerdo con este modo de comprensión de Sí y del Otro, no hay un Sí sin un Otro.
Cabe pues preguntarse si a partir de esta comprensión es posible filosofar en clave subjetiva o psicologicista.
No lo creo así.

6. La recta comprensión del mundo en que vivimos nos permite entender la fragilidad de nuestro Sí individual. Sometámonos a las escalas cósmicas, de tiempo y de espacio y comprenderemos cuán poco somos.
Considéremoslo a partir de una comprensión social y entenderemos que somos Otro.

7. Una aclaración previa importante. En modo alguno estas líneas pretenden quitar importancia a la Psicología, quién antes fuese aludida. Ni tampoco propender al uso terapéutico de corrientes que se prentenden más objetivas.
El fin de la Psicología es la cración de teoría útil al desenvolvimiento de tratamientos y a la comprensión individual.
Pero de lo que estoy hablando no es de Psicología, sino de Filosofía. Y aquí los psicologismos son inevitablemente irrelevantes.

8. El hombre (anthropos) medida de todas las cosas, decía Protágoras. En una de las líneas de interpretación de esa frase, no es el hombre puntual, sino el Hombre genérico.
Si las cosas son medidas en la medida del Hombre es que es el hombre el que mide.
La autoreferencia, lejos de constituírse en un problema, es una necesidad (inevitabilidad) de nuestra posición, y constitución.

9. El Hombre es síempre el Otro, pero el Otro que incluye el Sí.

Este artículo fue publicado en “Maten a Sócrates” en Blogger. Luego lo trasladé a “Flax et Pango” en Bitácoras. Ahora lo traslado a este lugar, manteniendo la fecha de su publicación original.

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